Hoy hablaremos de esos
amores que partieron, de esos que dejan huellas imperecederas en nuestras
vidas.
Te parece
familiar?... Son miles las personas que pasan por este tormentoso
momento… pero tal cual la tormenta arrasa con todo, también llega la
calma, y con lo que queda aprendemos a levantarnos, para eso Dios no dio el
regalo más hermoso que es amarnos y valorarnos a nosotros mismos, y nos
dio el poder para perdonar.
Después de tanto meditar en medio de tanta tristeza,
después de tantas lágrimas derramadas, después de tantas oraciones sin
contestación, nos damos cuenta que dentro del terrible hecho de que ya no estén
a nuestro lado, nos dejaron un montón de cosas buenas, nos cambiaron
el modo de ver la vida, en otras palabras nos abrieron los
ojos a la felicidad. Nos enseñaron a valorar a las personas y a
disfrutarlas en tiempo presente.
Solo nos resta darles las gracias, si darles las gracias,
por
todo ese tiempo que fueron parte de nuestras vidas, Así son los amores inesperados se cruzan en el camino cuando menos lo esperas, justo así, como se encuentran a las mejores personas.
todo ese tiempo que fueron parte de nuestras vidas, Así son los amores inesperados se cruzan en el camino cuando menos lo esperas, justo así, como se encuentran a las mejores personas.
Tenemos que admitirlo, siempre pensamos que estamos bien, muy cómodos en nuestras vidas. Uno cree estar bien antes de encontrarlos, pero cuando ya no están, es cuando valoramos lo bueno y lo malo, pero que importante es prevalecer lo bueno, como esos grandes consejos que te ayudaban a mirar objetivamente la vida , grandes enseñanzas y grandes lecciones de vida que sin lugar a duda aportaron tanto, que hoy su ausencia causa un vacío en el alma, aunque no estén contigo siguen estando allí en tu corazón, aún con sus defectos y sus debilidades nos siguen pareciendo personas fascinantes Y MAGICAS que transformaron tu tenue luz en una brillante, esa actitud inigualable de sonreírle a la vida a pesar de las tormentas, esas ganas de seguir adelante aun cuando hayan tenido decaídas, jamás se rindieron y esa virtud tan especial de estar siempre presentes cuando los necesitamos, sin duda como poder dejarlos partir es la pregunta, fácil respuesta, justamente por ser personas hermosas que dieron luz a nuestras vidas, merecen libertad y libre albedrío para decidir que les hace feliz a ellos. Solo nos resta darles las gracias por dejarnos ser parte importante de sus vidas, en un pequeño fragmento de su tiempo.
Es mejor a la
vida sonreírle, no llorarle. Seamos agradecidos con Dios y la vida por el
tiempo que nos permitió estar a su lado, y bendigamos su camino para que
prosperen aun cuando eso signifique que nosotros ya no formemos parte de su
mundo.
Gracias por esas sonrisas que tanto tiempo nos brindaron
felicidad, ahora es tiempo de tener nuestra propia sonrisa.
Por ello no podemos guardar rencor por nadie, es mejor
perdonar.
Hay que secar las lágrimas, mirar a la vida de
frente, y optimismo, pues pueda ser que en un tiempo no muy lejano Dios te
regale otro pedacito de tiempo con una nueva persona, pueda que aún mas mágica
que la anterior, que cambie tu mundo a un mundo nuevo lleno de sueños,
dulzuras, rizas, amor y fidelidad. Quien sabe a o mejor esta vez, sea para
siempre.
Por eso debes mirar con amor al pasado, no debes
escarbar recuerdos negativos.
Todo nos marca, pero absolutamente todo. Toda
experiencia cambia nuestra vida y debemos abrazar esto como algo que nos hace
avanzar, madurar y mejorar como personas. Recuerda Tu pasado es
una experiencia valiosa. Coge tu pasado, abrázalo y aprende de las experiencias
negativas que hayan marcado tu vida.
“Siempre hay que saber cuándo una etapa llega a su fin.
Cerrando ciclos, cerrando puertas, terminando capítulos; no importa el nombre
que le demos, lo que importa es dejar en el pasado los momentos de la vida que
ya se han acabado”
-Paulo Coelho-
El pasado es inamovible, no puede
cambiarse, pero sí podemos aprender de él.

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