Conversaciones con Dios


Conversaciones con Dios, un diálogo que no olvidarás



A medida que me adentraba en la lectura de esta hermosa trilogía, sentía cada vez más el poder transformador de su mensaje. Me daba cuenta que tenía el efecto no sólo de curar nuestras heridas emocionales, y dar respuesta a muchas de las interrogantes que tenemos como seres humanos, sino también nos plantea una nueva forma de vivir, de amar y de experimentar nuestro propósito en la existencia y nuestra relación con Dios.

“Te hablaré si me escuchas, vendré a ti si me invitas, te mostraré entonces que siempre he estado ahí. En todas partes.”

Ninguna circunstancia es “buena” o “mala” en sí misma, son nuestros juicios respecto a ellas, nuestra forma de interpretarlas, lo que desencadena el sufrimiento en nuestro interior.

“La cualidad de correcto o equivocado no es una condición intrínseca, sino un juicio subjetivo en un sistema personal de valores”.
Comprendí que todas las circunstancias son transitorias, lo único permanente es el cambio, de qué manera cambian y aceptamos esos cambios, es algo que depende de nosotros.

Si eres una persona con fe en Dios, te planteo esta pregunta: Si realmente creemos en Dios, ¿por qué no podemos creer que Dios se puede comunicar con cualquiera de nosotros? ¿De qué nos vale creer en un Dios que sólo se comunica con unos cuantos elegidos, o que sólo se comunicó con nosotros hace miles de años a través de la biblia u otros libros sagrados?.

 Si Dios está por allá arriba en los cielos, sin contactar con nosotros, ¿tiene algo que ver ese Dios con nuestra cotidianidad? Si creemos en el misterio de la fe, deberíamos estar abiertos a creer que Dios habla, no solo a los santos y los iluminados, sino a todos nosotros. Si tenemos un monólogo con Dios y nunca obtenemos respuestas, ¿qué sentido tiene?. La cuestión está en si estamos alertas para escuchar lo que Dios quiere decirnos. Sus respuestas pueden llegar en la próxima canción que escuches, en las palabras del amigo que te encuentres mañana, en una sorpresa que recibas cuando menos la esperabas, puede llegar por infinitos caminos, no se presenta de una sola forma, no nos habla en un único lenguaje.

Si tienes curiosidad acerca de otras perspectivas de vivir la espiritualidad, con toda garantía encontrarás este libro esclarecedor. Conversaciones con Dios te envolverá en una experiencia fascinante, la visión de Dios que se nos revela es de un Dios cercano, lleno de amor y sobre todo de buen humor. No es el Dios con barba, montado en una nube, velando nuestros actos para castigarnos si “pecamos”. Es el Dios amigo, el Dios que es Uno con Nosotros y con Todo lo que ES, y que desea que vivamos el propósito más elevado de nuestras almas.

“Se ha dicho que, si uno no ve a Dios en lo profano y en lo profundo se está perdiendo la mitad de la historia. Es una gran verdad.
Dios está en la tristeza y en la carcajada, en lo amargo y en lo dulce. Detrás de cada cosa se oculta un propósito divino, y por lo tanto, en casa cosa se halla la presencia divina.”


Conversaciones con Dios es para mí uno de esos libros que leeré siempre una y otra vez y me mantendré recomen-dándolo a todos mis amigos. Yo soy más feliz desde que encontré este libro en mi camino. Ojalá que tú también te animes a vivir esta experiencia extraordinaria.

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