Imaginación Impune

Rubén Darío Buitrón

La vida no es un coqueteo entre los fantasmas de pantallas y teclados.
¿De qué sirve que uno imagine que el otro es bello o viceversa?
¿Qué sentido tiene que cada uno sea un deseo inasible para cada otro?
En la virtualidad de la seducción, la danza silenciosa se tiñe de sospechas y se baña de soledades.
Sin voces ni sonidos, sin nada ni nadie por vestir o desvestir, sin la inminente culpa del pecado mortal, ni una infame  sábana húmeda justifica la impunidad de la imaginación sin destino.

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