La omnipresencia de Dios y la manifestación de su presencia son dos cosas distintas. Una, es un hecho; la otra, es un sentimiento. Dios está siempre presente, aunque no estemos conscientes de él; su presencia es demasiado profunda para medirla con meras emociones. Sí, Dios quiere que sientas su presencia, pero prefiere que confíes en él aunque no lo sientas. A Dios le agrada la fe, no los sentimientos...
Agradecidos por su amor infinito, y disfrutemos del regalo de la vida .!!

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