𝗗í𝗮
Procuré darlo todo en nuestro abrazo, en él, traté de transmitirte la verdadera razón de mis sentimientos, con total transparencia, sinceridad, en el más absoluto silencio, arriesgándome a no ser escuchado por tu corazón.
No me sentí solo. Pude apreciar el eco de tu corazón, el alivio de tu respiración, el frío de la noche disipándose entre nosotros. Ambos, descubrimos que nos echábamos de menos.
Logramos reducir nuestra distancia a la mínima expresión, ese era nuestro deseo, y mi felicidad al sentir que realmente me amas, y que ese sentimiento emana desde lo más profundo de ti; casi pude tocarlo.
Entonces, el tiempo comenzó a ser nuestro peor enemigo, empujándonos hacia una inevitable despedida a una realidad, en la cual, nos echaríamos de menos eternamente.
Así es un verdadero amor imposible, eterno
J. Costa


0 Comentarios