Huy cierto!!! No soy una princesa, porque no llevo zapatos de cristal. Además las princesas son para los cuentos. Yo soy de carne y huesos, pude sentir mucho amor, también he caído en la trampa del odio y el rencor, pero mí corazón humano fue mas inteligente y decidió que para vivir en paz, hay que vivir sin rencor, pero con memoria, lo malo de la memoria es que es, lo que mas lastima, y a veces no te deja perdonar.


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