Qué bonito cuando los motivos para querer a alguien va más allá de lo físico... cuando los motivos no se basen en unos ojos bonitos o una cara preciosa, sino en la persona que habita detras de esa fachada.
Qué bonito que no sea necesario un cuerpo y sí una mente, qué bonito ver más allá de lo superficial y que sea el alma la gasolina de los sentimientos...
Que bonito que no sea necesario ver a esa persona y que sólo con escuchar su nombre se te escape una sonrisa.
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